La carga de tuberías de acero a bordo de un buque granelero es una operación delicada. Normalmente, las tuberías se agrupan y se bajan a la bodega mediante grúas a bordo o en tierra. Para garantizar una navegación segura, se requiere una estiba rigurosa: las tuberías pesadas se colocan en la parte inferior y las más ligeras en la parte superior. Se utilizan almohadillas de madera y cables de amarre para asegurar la carga y evitar que se desplace con el viento y las olas. La carga debe estar equilibrada para evitar tensiones desiguales en el casco. Todo el proceso requiere una estrecha coordinación entre la tripulación y los trabajadores del muelle para garantizar la integridad de las tuberías y la estabilidad del buque, lo que supone una prueba exhaustiva de habilidad y experiencia.